Segona carta de Patricia Marimón

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Des del seu voluntariat a Hondures

Hola,

Ya estoy de regreso en la casa de Copán. Después de una semana en Tegucigalpa de reuniones en la sede central de la organización.

Aquí seguimos con mucha actividad, día a día. Los jóvenes, además de las ocupaciones propias de estudiantes, tienen responsabilidades de mantenimiento del huerto y de mantenimiento del edificio de la casa. Por lo tanto hay que ayudarles en la organización de las tareas, apoyarles en el cumplimiento de un horario. Orientarles en cómo realizar la compra de materiales, por ejemplo y acompañarles en el trabajo.

En cuanto a los proyectos en las comunidades, nosotras hacemos de guías de planificación de las actividades y les orientamos en la confección de los informes narrativos y fotográficos, que tienen que enviar a la sede de ACOES (ONG) en Tegucigalpa. También hacemos de choferes siempre que hay salidas tanto a las comunidades como al pueblo, cuando hay que comprar o hacer gestiones. Todo lo demás lo realizan ellos.



A veces actuamos de “enfermeras” de cuerpo y alma. Intentando hacer de soporte psico-anímico en los estados de decaimientos por los que pasan los jóvenes. Y en ocasiones como en estos momentos en que hay en casa, tres chicos con Dengue, nos toca hacer de mamis, vigilando su alimentación y velando porque no se deshidraten. Hay tratamiento para esta enfermedad, pero no para su prevención; un mosquito infectado puede picarte en cualquier momento y lugar. Esta es una zona donde la enfermedad es frecuente y estamos en época de lluvias por lo tanto hay mucha humedad y muchos bancos de aguas estancadas con proliferación de “zancudos”.

Ya les he dicho que aquí no hay lugar para el aburrimiento. Para sentir y pensar sí. Si uno está atento a la vida y no quiere dejar pasar ocasiones. A veces veo mariposas enormes (como una pincelada en medio de los barrizales, en las aldeas) y muchos días nos visita un colibrí aquí, en el jardín. Me dan la dimensión de este país enormemente rico. De una riqueza de un mundo que todavía tenemos que descubrir.

Hemos visitado a un matrimonio que vive más o menos cerca de la casa. En una aldea que está hacia la montaña. Ella es ”sanadora”, aplica conocimientos de medicina tradicional maya y él da charlas de capacitación sobre salud, nutrición y cultivos tradicionales. Tienen amplios conocimientos sobre las plantas de la región. Cultivan en su jardín lo necesario para la alimentación y para preparar productos para la salud. Le hemos pedido que nos den un cursillo sobre el tema. Estamos “negociando” la forma en que instruirían a los jóvenes para que, en el futuro, puedan recuperar la “farmacia verde” que pertenecía a esta cultura. Nos han explicado que la reflexología era practicada por los mayas desde épocas remotas y que hasta hace unos 40 años aquí nadie padecía enfermedades como la diabetes o el cáncer. Utilizan para masaje en la planta de los pies, un choclo seco (panocha de maíz seco, creo que se llama, en español) Vamos a ver qué aprenderemos. Todos estamos muy entusiasmados.

En estos días me he reencontrado en la lectura de un libro que había leído hace bastante tiempo y que junto con “El Principito” me parece encantador: “Señor Dios, soy Anna”, el autor es Fynn (así, sin apellido). Desde que llegué a Honduras no había podido leer casi nada. No me podía concentrar en casi ninguna lectura. Pensé que era por cansancio, estrés propio de la actividad que llevo. Pero fue descubrir el libro en una biblioteca y comenzar a leer, sin poder abandonarlo. Estoy muy contenta, creo que hay momentos en la vida que atrapan temas de lectura, y esas historias poéticas te dan un pellizco en el corazón. Si alguno de vosotros lo lee o relee entenderá por qué. Esa niña de la historia rompe con la lógica racional que intentamos aplicar en nuestro convencional comportamiento.

Y aquí les envío una reflexión del domingo pasado. Ya les dije que anduve de reunión en reunión y a veces el encuentro entre personas (o personajes) resulta pesado, y como la conclusión de mi estado acabó en un poema, les adjunto el preámbulo del mismo:

Los estado creativos, de conexión con lo divino, de sensibilidad no cotidiana, parecen alterados cuando te encuentras entre personas que suelen emanar energía mental densa, inquisidora, soberbia. Tú pareces permanecer en equilibrio, intentas no alterarte hasta que caes en la trampa del fastidio. Intentas no juzgar pero flaqueas hasta irritarte.

Luego la pena te envuelve. Pena por ti, por no haber sabido mantenerte al margen y por el otro que no hace más que establecer una barrera en la comunicación y querer demostrar sus fuerzas, con el fastidio, con la respuesta rápida y el rechazo. Esa persona está permanentemente en alerta defensiva. Quizá sea una excusa mía, para no admitir mi falta de templanza. Una imposibilidad de salir de la cotidianidad y entrar en el espacio de lo sagrado sin que el mundo exterior te doblegue.

No caer


Vuelo igual,


aunque sin fuerzas.

Tira de mí

con el hilo especial

con que tu pescas.

Vuelo a la deriva

de ti,

de tu imán.

 De tu vertical

calor

con que enderezas.

Ténsame y suéltame

para que sienta

ese infundido poder:

 La llama dentro

que da certeza.


Pat. Sept. 2013


En general me siento muy a gusto con este trabajo voluntario. Intento aportar un pequeño granito de arena en el desarrollo de este grupo de gente y que sirva sin pretensiones desmedidas, en un futuro cercano, al desarrollo de sus comunidades.

Es sólo una siembra. Aprovechar la oportunidad que me da la vida para aprender es de una gran responsabilidad conmigo misma. Así estoy. Mis recuerdos a todos.

Un abrazo muy fuerte, lleno de Amor.

diseño: iñaki m81