Carta des de Copán

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Enviada per la nostra voluntària a Hondures, Patricia Marimón

Copán Ruinas, 24 de octubre 2013

…..igualmente estoy contenta con lo que estoy haciendo por aquí. Aunque a veces sea duro y difícil, sientes que estás como sembrando semillitas que algún día serán un árbol.  Aquí ves lo cruel de las desigualdades y estás en contacto con una realidad cruda

….tenemos nosotros una vida que nos parece difícil y en cambio comparada con esto somos unos privilegiados y mimados por la "suerte de estar entre algodones".

Ayer, por ejemplo, para poder ducharme tuve que ir a buscar agua en un cubo, a un grifo que está a unos 200 mts. de la casa. Mientras paraba para descansar iba pensando que para lo que para mí es una anécdota en la vida, para mucha gente de aquí es su día a día y ellos no van a volver al mundo "desarrollado" como yo, que tengo la opción de volver a ducharme y con agua caliente. Ellos quizá no mejoran de situación, seguirán yendo a lavar la ropa al río y bañándose con un jarro. (A menos que los organismos de cooperación se activen y lleguen a todos los rincones del planeta ¡ya!)


Aquí en la casa ya teníamos la instalación del pozo hecha y estaba funcionando muy bien hasta que se quemó la bomba en uno de esos cortes de luz. Estamos esperando que la cambien, después de haber recibido un broncazo de parte de la administración de Tegucigalpa. Mientras tanto hay que seguir sorteando la dificultad. En cuanto se arregle quiero comprar un calentador de ducha porque el que hay está roto y no me lavo el pelo con agua calentita desde que salí de España (pasar frío por las mañanas brrr, a nadie le es agradable) Durante el día no hace frío a menos que caiga una tormenta, pero a primera hora y por las noches baja la temperatura.


Parece que ya hemos salido de la epidemia de dengue. Hemos tenido nueve casos entre septiembre y octubre. Uno de los últimos fue dengue hemorrágico, que es el más peligroso porque en poco tiempo puede ser mortal y tuvimos que llevar al chico a un hospital que está a tres horas de camino. Como la familia no podía cuidarlo Lydia se quedó con él tres días. Yo regresé a la casa y al cuarto día fui a rescatarla. El ambiente allí puede acabar con tus fuerzas, no sabes lo que puede ser un hospital público en estos parajes. Cuando entramos en la habitación colectiva el corazón me dio un vuelco, por muchas razones solo te cuento una: Las camas estaban ocupadas por dos personas, casi todas. Antes, en el patio habíamos visto gente durmiendo en el suelo y sobre los bancos. Habíamos llegado de noche y estuvimos hasta la madrugada para que lo admitieran.

Nosotras nos fuimos a dormitar al coche y por la mañana despertamos en medio de un ambiente de feria impresionante. En un plis plas montaron unos tenderetes con material de aseo, desde papel higiénico hasta pañales de bebés y adultos. Otros con comidas, café y refrescos, y en otros vendían ropa y tarjetas para móviles.

Mientras tanto esperábamos la ronda de los médicos para saber hasta cuándo dejarían ingresado al paciente y el nivel de gravedad, nos fuimos enterando de que la gente que dormía en el patio son personas que esperan ser ingresadas pero no hay camas disponibles y como no son casos extremos "pueden esperar". Vienen de aldeas perdidas en cualquier rincón de Copán con un brazo roto, o con un dolor agudo....

En todo Copán, que es un municipio bastante grande, sólo hay este hospital y es pequeño.

Bien hemos pasado el susto y creemos que ya todo vuelve a estar mejor.

Ahora la casa vuelve a la "normalidad" y nosotras nos estamos relajando.

Mañana seguiremos con el curso de medicina tradicional Maya. Saldremos a reconocer las plantas, aunque está cayendo una tromba de agua ahora mismo. Y por la tarde vendrá una mujer holandesa que es pintora y profesora de yoga. Les dará una charla a los chicos sobre qué es el yoga y les hará una clase de prueba para que experimenten.

Estoy muy bien y me siento fuerte. Un gran abrazo y muchos besos.

Pat.

diseño: iñaki m81